Blog de viajes caribeños

Un ritual femenino

En la costa del Pacifico colombiano las mujeres son las encargadas de recolectar la piangua, un sabroso bivalvo que habita en el mangle y que ellas mismas cocinan para preparar ceviche, tamales y sudado.

Con guantes de caucho, sombrero, camisa de manga larga, pantalón, botas pantaneras y canastilla en mano, salen las piangueras –como se conoce popularmente a estas mujeres en el Pacífico– hacia el mangle. En parejas, se embarcan en angostos botes de madera que impulsan con un par de remos. La faena comienza temprano en la mañana, cuando el Sol apenas está saliendo para calentar las grises aguas del Pacífico. Es el momento del día en que la marea aún está baja y es fácil caminar entre el mangle en busca de la piangua, un pequeño bivalvo de conchas negras, similar a las ostras, que vive adherido a las ramas de este arbusto y que es la base de la alimentación y de la economía doméstica de más de 30.000 familias de esta zona del país.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsta es una labor femenina, un trabajo manual y delicado, una tradición que han heredado de sus madres y sus abuelas. El mangle es el espacio de ellas, allí comparten chismes, cánticos, pesares y penas. Un lugar donde se alejan de las obligaciones del hogar y de su cotidianidad, y se sumergen en aquel escenario natural único. Su principal herramienta es un pianguimetro, una especie de regla que les indica las medidas mínimas a tener en cuenta para la recolección de estos bivalvos, que no deben tener menos de cinco centímetros de largo.

Esta medida se impuso luego de que instituciones como la Asociación Nacional de Concheras, la Fundación Ambiental y Ecológica Chonapi, la ONG WWF Colombia y MarViva, entre otras, evidenciaran un fenómeno de sobrepesca de esta especie –se sacaban del mangle antes de tiempo, quitándoles la posibilidad de reproducirse–.

El manjar del Pacífico

De regreso al poblado, entrada la media mañana, los más chicos esperan a sus madres, hermanas, abuelas y tías a la orilla, curiosos por saber cómo les fue en su travesía. Ellas, desde lejos, les muestran sus pesadas canastillas de colores, tejidas a mano, y saludan desde los estrechos botes victoriosas. Luego, van directo a la cocina.

Igual que la langosta, la piangua se cocina viva en agua caliente. Está demostrado que estos pequeños animales, al sentir peligro, contraen automáticamente sus músculos haciendo que sus valvas se cierren, por tanto esta es la única forma de abrir la concha y sacar su pulpa.

Pacifico4“Luego se hace un buen ogao, con cebolla, tomate, ajo y leche de coco. La piangua se corta pequeñita y se añade al resto de la preparación”, explica Josefina Cuero, una de las matronas de la población de La Plata, Bahía Málaga, en la zona rural de Buenaventura.

El sudado de piangua se sirve con arroz blanco, ensalada y patacón. Este también es uno de los ingredientes del popular triple, un plato autóctono de la región compuesto por sudado de camarón, piangua y toyo (una especie de pescado).

“También hacemos ceviche de piangua, que le gusta mucho a los turistas, y tamales para las fechas especiales, como Semana Santa, Navidad y Año Nuevo”, dice doña Josefina, quien además revela su receta: “La masa del tamal se hace con plátano verde; este se cocina, luego se licúa y después se le agrega aceite y un poquito del mismo ogao que se utilizó para el sudado. La piangua va en la mitad; finalmente, se envuelve con las hojas del plátano”.

Esta preparación recibió el Premio Nacional de Gastronomía en 2008, donde concursó con otros 31 platos autóctonos de las distintas regiones del país. “En la receta de este plato está la presencia y vitalidad de una tradición trasmitida a través de generaciones, así como de toda una comunidad arraigada en sus costumbres”, fueron las palabras del jurado el día de la premiación.

En la actualidad, ‘La ruta de piangua’ es uno de los atractivos turísticos que ofrece la población de La Plata. Este es un recorrido en el que los visitantes pueden conocer de primera mano las tradiciones de las mujeres piangueras, compartir sus recetas y disfrutar de un patillo delicioso. Bien reza el dicho popular: “En el Pacífico el hombre se va a pescar y la mujer a pianguar”.

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*Artículo publicado en la revista Cocina Semana, todos los derechos reservados a Publicaciones Semana. Fotos: Ligera de Equipaje.

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