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En busca del gigante del océano

El tiburón ballena es considerado como el pez más grande del océano.

A la distancia, en un mar en calma en el que predominan los diferentes tonos de azul, llama la atención un remolino de aves sobrevolando la superficie. El primero en darse cuenta es el capitán, que con ojo agudo se pone en marcha –el timón en una mano, los binoculares en la otra– hacia el festín en donde saltan atunes y pequeños peces. En el bote comienza el movimiento, todos saben que este es uno de los primeros incentivos para que el tiburón ballena salga a la superficie. Los turistas comienzan a alistarse, apurados buscan sus aletas, careta y esnórquel; mientras los voluntarios del Centro de Tiburón Ballena e Investigaciones Oceánicas de Utila (WSORC), por sus siglas en inglés, tratan de mantener la calma, controlando su propia excitación ante la probabilidad de que lo que todos esperan ocurra.

Luego de varios minutos de incertidumbre, a uno de los costados del bote, aparece una sombra gris que se va haciendo cada vez mas nítida conforme el animal comienza su ascenso. Lo primero que sale a la superficie es la aleta dorsal. Contrario a lo que podría creerse este gigante, que puede llegar a medir hasta 20 metros de largo y que es considerado el pez mas grande del océano, se alimenta en su mayoría de microscópicas partículas de plancton, y esto es precisamente lo que lo atrae a la superficie cuando las corrientes verticales desplazan los nutrientes hacia aguas menos profundas. Según un reporte del Wild Life Conservation y la Universidad de York , titulado “Diving behaviour of whale sharks in relation to a predictable food pulse”, este fenómeno al parecer está relacionado con las temporadas de luna llena.

Encuentro con un tiburón ballena en la isla de Utila, Honduras. Video: cortesía Iker Cortés.

Una vez el capitán da la orden, uno a uno los nadadores comienzan a ingresar al agua de la manera menos violenta posible, todo con el fin de no espantarlo. De cerca, se distingue el patrón de manchas que le cubre la piel, único en cada individuo, como las huellas digitales de los seres humanos, y que en la actualidad se utiliza para identificarlos y rastrearlos alrededor del mundo. De las pocas cosas que se saben de esta especie es que es altamente migratoria. El viaje mas largo registrado fue de 13 mil kilómetros y duró mas de 36 meses. También se ha podido establecer que nadan a profundidades que alcanzan los 980 metros y toleran temperaturas en un rango de 26.4 grados centígrados.

Desde 1997 el Centro de Tiburón Ballena e Investigaciones Oceánicas monitorea a estos gigantes del mar en las aguas del caribe hondureño.

La misión de los voluntarios del WSORC es lograr una buena fotografía de la zona de las branquias y de la aleta dorsal. Esto significa seguirle el ritmo a un animal que puede ser cinco veces su tamaño. Los datos recolectados (tamaño, sexo, locación, etc.) son registrados en la base de datos del centro de investigaciones y añadidos al mapa de avistamientos en la isla. Si las fotografías son de buena calidad se ingresan a la Biblioteca virtual de identificación fotográfica de tiburón ballena de Ecocean, que es un software que permite contrastar los patrones de las manchas de la piel de los individuos avistados en todo el mundo. En la actualidad esta es la manera mas efectiva de monitorear sus desplazamientos.

Desde 1997, WSORC monitorea la llegada de los tiburones ballena a la isla. Jim Engle, apasionado por la conservación marina, fue quien comenzó con el programa.  “Utila es uno de los lugares del mundo donde se pueden ver tiburones ballena durante todo el año, cada mes se registra al menos un avistamiento”, dice Lucie Brown, directora del Centro. Las temporadas mas altas, por lo general, van de marzo a mayo y de agosto a octubre, aunque la regla puede variar. Este año, por ejemplo, durante las dos primeras semanas de agosto se vieron tiburones ballena a diario, e incluso hubo un día que se reportaron hasta seis individuos.

Los tiburones ballena ascienden a la superficie cuando las corrientes marinas verticales desplazan el plancton a aguas menos profundas. Video: Ligera de Equipaje.

En la lista roja

En la actualidad esta especie es considerada como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, lo que significa que no está críticamente en peligro pero enfrenta un alto riesgo de extinción en el mediano plazo. Además de la pesca ilegal, entre las amenazas se encuentran la destrucción de su hábitat y el constante acoso al que está expuesta por embarcaciones y buzos.

Debido a esto, varias son las regulaciones que protegen a esta especie. En Honduras, por ejemplo, está prohibido el buceo con tiburón ballena. En Utila, WSORC promueve el ecoturismo responsable basándose en el “Código de conducta para avistamientos”, vigente a nivel internacional, que prohíbe nadar a menos de tres metros de la parte frontal del dorso y a menos de cuatro metros de la cola, tocarlo o montarlo y el uso de flash en las fotografías; y establece el máximo de cinco personas para un tiburón, entre otros. “Cuando se garantizan estas condiciones se genera menos estrés para el animal y se maximiza la experiencia para los turistas”, asegura Brown.

El primero en identificar y reportar científicamente el avistamiento de un tiburón ballena fue el doctor Andrew Smith en 1828, se trataba de un animal arponeado en la Bahía Table Sudáfrica.

La mejor vista de uno de estos gigantes se obtiene cuando esta en posición vertical, con la boca abierta, su trompa achatada apuntando al firmamento y levemente fuera del agua. Desde la superficie brillan sus manchas que se camuflan a la perfección con el océano, y se pueden ver los minúsculos dientes del tamaño de un grano de arroz que se alinean en hileras cubriendo sus mandíbulas, y como el agua rica en plancton y pequeños peces es succionada a gran velocidad para luego ser filtrada a través de sus branquias. ¡Nada mejor que encontrase con un tiburón ballena en su hora de almuerzo!

*Artículo publicado en el diario El Espectador, todos los derechos reservados a Comunican S.A.

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