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Se redefinen las urbes

Luego de más de una década de adoptados los Planes de Ordenamiento Territorial llega la hora de evaluar las decisiones del pasado y de definir nuevos rumbos. Acá una radiografía que muestra en qué va la revisión del POT en las principales capitales colombianas.

BOGOTÁ

La apuesta por lo ambiental

Entre los temas prioritarios que el gobierno del alcalde Gustavo Petro ha puesto sobre la mesa en esta nueva revisión del POT –que como lo dice el mismo Secretario de Planeación Distrital, Gerardo Ardila, no será una revisión estructural de fondo, sino una modificación excepcional– es lo relacionado con lo ambiental y las condiciones de riesgo de la ciudad, especialmente en lo que tiene que ver con el cambio climático.

En este sentido uno de los primeros avances del Distrito en este proceso de revisión ha sido la concertación de un acuerdo con la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR) en el que se tomaron una serie de decisiones que incluyen: recuperar más de 200 hectáreas de protección alrededor del humedal Torca Guaymaral, ajustar las decisiones de clasificación del suelo y usos del suelo del norte de la ciudad a los estándares de mayor jerarquía que existen a nivel nacional para garantizar la conectividad ecológica del sector, declarar Parque de Protección por Riesgo una zona del norte que está constantemente amenazada por inundaciones, suprimir parte del trazado de la Avenida Longitudinal de Occidente para evitar impactos en la zonas de protección ambiental y cambiar la clasificación del suelo urbano a rural en una zona conocida como El Bosque, ubicada en el kilómetro 11 de Usme (dentro de la reserva de los Cerros Orientales), donde en la actualidad viven cerca de 22 familias que tendrán que ser reubicadas , entre otros.

“Por primera vez un POT incorpora el cambio climático y la gestión del riesgo en su reglamentación. Este enfoque generará nuevas determinantes en la estrategia de ordenamiento territorial del Distrito en función del conocimiento de la vulnerabilidad y la generación de medidas de adaptación para aumentar la capacidad del territorio de resistir a fenómenos naturales y de recuperarse en mejores condiciones”, argumenta Ardila.

Visiones de ciudad

Desde su implementación el POT de Bogotá propuso un modelo de ciudad compacta, que en vez de seguirse propagando como una mancha de aceite abogara por una urbe densa.  El primer plan fue formulado y adoptado durante el gobierno del entonces alcalde Enrique Peñalosa en el año 2000, y se trato de un ejercicio en el que se pensó por primera vez la ciudad y que trazo las líneas gruesas sobre las que se formuló la actual reglamentación.

Tres años más tarde, Antanas Mockus realizó la primera revisión extraordinaria del POT bajo la argumentación de la necesidad de integrar a Bogotá con la región. El resultado fue una serie de medidas que tuvieron como fin tratar de mejorar las relaciones con el departamento de Cundinamarca en materia del ordenamiento del territorio. Así mismo, esta administración planteó la necesidad de descentralizar la ciudad, generando una especie de centralidades, lugares de dinámica social y económica ubicados en distintas zonas. También se incorporaron una serie de instrumentos que antes no existían como el sistema de reparto de cargas y beneficios y todo el tema de las plusvalías, entre otros.

A su vez, el gobierno de Samuel Moreno propuso una segunda revisión, esta vez con la justificación de incorporar temas transversales para la ciudad, antes no previstos, como el metro, el sistema de transporte masivo, el tema ambiental y el déficit de vivienda. Este proyecto solo quedo en estudios y nunca fue presentado al Concejo Distrital.

Hoy 12 años después de la puesta en marcha del primer Plan de Ordenamiento el gobierno distrital está ad portas de presentarle a la ciudad una nueva revisión del POT, que sigue teniendo en cuenta un modelo de ciudad compacta, pero según lo afirma Ardila “con normas simplificadas y claras, y con un ordenamiento del territorio que no genere segregación. Avanzaremos en la re densificación, la cualificación del espacio público y la mezcla de usos”.  Según el Secretario, ya se finalizó la redacción del documento técnico de soporte y del primer documento del POT, y para el cierre de esta edición la propuesta estaba siendo presentada al Alcalde Mayor y su gabinete. Lo estipulado es que el la revisión llegue a manos del Concejo Distrital en la primera semana de 2013.

Las propuestas 

Además del tema ambiental la revisión del POT de Bogotá tiene como objetivo reducir la posibilidad de segregación de la ciudad, mediante la dotación de equipamientos (escuelas, centros de salud, etc.), que además puedan tengan usos combinados. Esto con el fin de aprovechar al máximo el uso del suelo. Otros de los puntos centrales es la articulación del POT con el Sistema Integrado de Transporte Público, creando condiciones para revitalizar áreas de la ciudad que serán reutilizadas gracias a las dinámicas que traerá este nuevo sistema.

Así mismo, se propone la simplificación de la normatividad urbanística existente de modo que se le dejen directamente al POT las responsabilidades en este tema –contrario a lo que sucede actualmente– con el fin de que este cumpla su papel y sea la norma.  Este tema tiene como fin evitar las contradicciones normativas que existen actualmente y lograr que finalmente el POT tenga unas reglas claras sobre lo que se puede y no se puede hacer en cada zona, convirtiéndose en la norma. Según la administración la idea es que este redactado de tal manera que pueda ser entendido no solo por los técnicos sino también por el ciudadano común.

“Uno de los principales problemas de los POT de todo el país y en especial de Bogotá es que se hicieron por fascículos y hoy tenemos diferentes figuras para ordenar el suelo, que en el caso de la capital son más de 13 (entre planes zonales, planes parciales, UPZ, planes maestros) y tantas normativas al final se vuelven contradictorias entre sí y con el mismo POT, convirtiéndose en un canto a la bandera”,  explica Juan Carlos García, ex director general de Desarrollo Urbano del Ministerio de Desarrollo Económico y quien asesoró la elaboración y reglamentación de los principales POT del país.

En cuanto al tema rural se busca establecer con claridad el ordenamiento del suelo, ya que según el Distrito se ha evidenciado la necesidad de que las comunidades campesinas tengan una norma clara. Y finalmente, entre otras cosas,  el POT plantea un cambio de la norma en el tema de la Vivienda de Interés Prioritario mediante la obligatoriedad de porcentajes mínimos no solo en procesos de desarrollo sino en renovación y nuevas edificaciones.

MEDELLÍN

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La revisión global

En el caso de Medellín la revisión del POT corresponde más a un examen exhaustivo que busca medir qué tanto se ha cumplido con lo propuesto en el POT –revisado por la alcaldía de Sergio Fajardo en 2006–, cuales son los vacíos normativos, qué tanto se implementó y ejecutó el modelo de ocupación propuesto, entre otros, para así ajustar los vacíos sin alejarse de la propuesta inicial. “En general, con respecto al resto del país, logramos tener un plan que es efectivo en sus normas estructurales y que se mantiene vigente hasta la actualidad”, asegura Juan Manuel Patiño, subdirector de Planeación Territorial de Medellín.

En este sentido los frentes que abordará la revisión del Plan, que se espera ser presentado ante el Concejo de Medellín para marzo de 2013, serán diversos y están enfocados a dimensionar la ciudad del futuro. En primer lugar se incorporan conceptos que antes no se manejaban como Estructura Ecológica Principal y gestión del riesgo, ambos tienen que ver con lo ambiental. Se plantea la zona rural como un suelo con alta productividad ambiental, se establecen unos bordes de protección en los extremos superiores de la ladera, se propone la integración espacial y ambiental de río al desarrollo de la ciudad y un sistema de espacio público que incorpore los cerros tutelares y las quebradas.

En cuanto al tema del crecimiento urbano, se refuerza la idea de la necesidad de un crecimiento hacia adentro, con énfasis sobre el corredor del río, mediante la renovación urbana y el mejoramiento integral. “Es evidente que Medellín no tiene suelo para crecer y el crecimiento depende de lo que el Valle de Aburrá permita en suelos de expansión nuevos, por tanto se tendrán que abordar políticas de renovación urbana y aplicar instrumentos de estructuración del suelo que permitan la renovación, porque hoy la estructuración del suelo no lo ha permitido”, dice Patiño.

Otra de las herramientas para lograr dicho objetivo es la densificación, pero aplicada de manera medida, teniendo en cuenta la capacidad de soporte del suelo, con el fin de que la gente que viva allí pueda disfrutar de vías, espacio público y equipamientos. En cuanto a la calificación y habilitación de suelos, sobre todo para Vivienda de Interés Prioritario, resulta clave para la Administración Distrital generar normas e implementos de gestión para que se puedan desarrollar este tipo de viviendas en áreas de renovación. Así mismo, se ve como prioritaria la necesidad de aplicar instrumentos de control del valor del suelo.

Por otra parte, la revisión del POT propone el fortalecimiento del sistema jerárquico de centralidades y de una serie de corredores de servicios metropolitanos con alta calidad urbana. Así mismo, el Sistema de Transporte Masivo será uno de los referentes claves en el ordenamiento urbano, junto con el tema conectividad y movilidad con la región.

“Los arquitectos deben ser supremamente creativos al momento de aplicar las normas. Sabemos la necesidad de suelo, la necesidad de nuevos desarrollos, pero también sabemos la necesidad de respetar la estructura ambiental, y de las condiciones naturales que hay que proteger. En ese sentido tendrán que ser muy responsables con la aplicación de la norma”, concluye el funcionario.

CALI

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Una agenda regional

Uno de los retos de la Alcaldía de Santiago de Cali en la revisión de su POT es la planificación y articulación de la región, proyecto que incluye la propuesta denominada como G11 –una instancia de concertación y trabajo de escala subregional– del que hacen parte Cali, Jamundí, Buenaventura, Palmira, Candelaria, La Cumbre, Yumbo, Dagua, Florida, Pradera y Vijes. Según lo explica Oscar Pardo, director de Planeación Distrital, la idea es lograr la formulación de un Plan de Ordenamiento Regional (POR) que permita la consolidación de una agenda regional constituida por una serie de pactos, acuerdos y compromisos. Esto requiere de una instancia que permita negociar, tomar decisiones conjuntamente y gestionar proyectos de beneficio común”.

En este sentido se han planteado una serie de aspectos claves para la definición de la estrategia del territorio municipal que incluye la planeación y manejo de las áreas protegidas, concretamente en lo que tiene que ver con las franjas aledañas del Río Cauca, las zonas de protección, las áreas de amenaza y riesgo, los suelos productivos de las zonas planas y laderas y los demás recursos ambientales del territorio.

También se propone el fortalecimiento de proyectos conjuntos a través de una planificación regional concertada, lo que significa que se deberán definir criterios comunes en cuanto a la clasificación del suelo, el régimen de usos en las zonas limítrofes y mejorar la infraestructura de conexión intermunicipal, entre otros.

En el tema de vivienda de interés prioritario y social la propuesta es una gestión conjunta de los suelos y proyectos, que además de viviendas ofrezcan  servicios complementarios. Así mismo está presupuestado apostarle al fortalecimiento de nodos de servicios en los diferentes municipios, que generen nuevos polos de desarrollo.

Esta es la primera vez que el POT de Cali entra a una revisión, desde el año 2000, cuando entró en vigencia. “Esta será una revisión estructural que busca actualizar la norma a la ciudad actual”, dice León Darío Espinosa, subdirector del POT y Servicios Públicos de Cali.

Otros temas sobre los que se centrará la discusión tienen que ver con la creación de centralidades pequeñas alrededor de la ciudad, la priorización del espacio público y la importancia de la renovación urbana como instrumento para el crecimiento de la ciudad. “Tenemos un área de expansión que no vamos a aumentar, el objetivo es fortalecer lo que ya esta y mirar el crecimiento hacia el centro de la ciudad”, dice Espinosa.

Por otra parte, el MIO se plantea como columna vertebral del ordenamiento urbano, ya que reactivará nuevas zonas. Como en el caso de Bogotá, la idea también es simplificar la norma para evitar las constantes contradicciones que han causado las reglamentaciones adicionales al POT.

El proceso de revisión del POT de Cali ha pasado por varias etapas que incluyen un diagnóstico de ciudad, la formulación de un modelo conceptual y finalmente la formulación del tema normativo, que según el distrito terminará a finales de Octubre. El Distrito espera presentar el proyecto al Concejo en 2013.

BARRANQUILLA

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De vuelta a la era dorada

Para las autoridades de Barranquilla la revisión del POT se convierte en la oportunidad de hacer una revisión urbanística exhausta que permita devolverle a la ciudad su brillo con el fin de que vuelva a ser la ‘Puerta de Oro de Colombia’.  Esta revisión además plantea un modelo de ciudad compacta y desconcentrada. “La primera revisión del POT –que se realizó en 2007– fue muy básica y se planteo como un reconocimiento del territorio para reorganizarse para el futuro. Se reglamentó sobre las tendencias negativas, se generó conocimiento en líneas potenciales, se intentó darle importancia a algunos sectores de la ciudad que parecían más importantes para las inversiones y se introdujo el concepto de ciudad región. En 2012, en cambio, se plantea una revisión estructural”, explica la arquitecta Ivón Arazo, coordinadora general del equipo técnico de revisión del POT.

Barranquilla comenzó la formulación de la revisión en enero de este año y para el cierre de esta edición tenían presupuestado presentar el Plan a las autoridades ambientales. “Hemos definidos ocho grandes ejes sobre los que trabajaremos. Allí se abarcan temas ambientales, de equidad, inclusión, competitividad, seguridad, red vial, patrimonio y todo lo relacionado con la cuidad región”, dice Arazo.

Uno de los principales componentes de esta revisión tiene que ver con la revitalización del Río Magdalena. El Distrito quiere devolverle su importancia histórica mediante la renovación de la riviera y la implementación de una gran franja ambiental para el disfrute de los ciudadanos En el lugar se tiene proyectados comercios, oficinas de servicios restaurantes y hoteles.

Así mismo Barranquilla busca ser una ciudad equitativa e incluyente, con oferta de servicios urbanos para todos los ciudadanos. Según el Distrito, en este punto es de vital importancia fortalecer los nodos de equipamientos de modo que se generen pequeñas centralidades a lo largo del territorio.

Relacionado con los temas marítimos está el objetivo de que Barranquilla vuelva a ser una ciudad competitiva e integrada a la red global mediante el fortalecimiento del transporte de carga y los temas portuarios y logísticos. “En la actualidad la ciudad se encuentra desarrollando su Plan Maestro de Movilidad y Portuario”, afirma la funcionaria.

Como en las demás ciudades, el aspecto ambiental es transversal en el ordenamiento del suelo. Este incluye temas de riesgo –como por ejemplo el caso de los arroyos, sobre lo que se está trabajando en un Plan Maestro–, promueve la sostenibilidad de las edificaciones, advierte sobre la importancia de una industria limpia que respete el planeta y fortalece el sistema de transporte público promoviendo el uso de medios alternativos. El objetivo de la Administración es lograr la protección y conservación de sus ecosistemas.

Así mismo se busca trabajar por una ciudad segura y bien administrada, esto tiene que ver con los nodos de equipamientos y con el fortalecimiento de la presencia institucional a punto tal que se pueden tener policías a lo largo de la ciudad.

Esta revisión, además apunta a una revisión del territorio a través de la transformación del sistema vial (nuevas vías y sistemas alternativos como el tranvía, por ejemplo). En este punto también será de vital importancia el fortalecimiento del centro de la ciudad, desde el punto de vista de la necesidad de que el patrimonio sea sostenible. Una de las alternativas es habilitar los usos del suelo en esta zona.

Finalmente el último punto tiene que ver visión de ciudad región y la integración de Barranquilla con Cartagena y Santa Marta. “Hemos trabajado con las secretarías de planeación de otros municipios y del área metropolitana para ponernos de acuerdo en ordenamientos sobre temas ambientales y demográficos comunes”, concluye la funcionaria.

*Publicado en la Revista Arquitecto, todos los derechos reservados a Proyectos Semana.

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