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De la cantidad a la calidad

Algunos arquitectos coinciden en que la vivienda social en Colombia más allá de cumplir en términos de cantidad debe generar barrios multifuncionales, con espacio público y vías de acceso que mejoren la calidad de vida de sus habitantes. Para ellos, la discusión debe centrase ahora en cómo construir hábitat.

Como lo dice el arquitecto Daniel Bonilla, el principal desafío en la generación de políticas públicas, en lo que tiene que ver con la vivienda social en Colombia, se centra en  ¿cómo hacer vivienda social y al mismo tiempo construir ciudad? Si bien, el gobierno se ha dedicado a suplir las necesidades de vivienda de miles de colombianos, vale la pena mirar cómo se ha hecho y qué tipo de ciudades están generando estas dinámicas.

“El gran vacío de este esquema radica en la ausencia de construcción de una ciudad sensata y de una vida comunitaria, pues los desarrollos de vivienda social quedan acotados a un problema de eficiencia constructiva y de rentabilidad. Tal vez se soluciona a corto plazo la necesidad de un techo, pero no existe una aspiración y reflexión sobre lo que va pasar con esas viviendas a largo plazo”, argumenta Bonilla.

El arquitecto asegura que se trata de viviendas que se convierten en “guetos dormitorio” al estar pensadas solamente desde lo habitacional, dejando de lado las demás necesidades de la comunidad: comercio, colegios, centros de salud, vías de comunicación, etc. Se trata de proyectos que en vez de construir vida en comunidad terminan segregando a sus habitantes, y que en términos urbanísticos se convierten en módulos idénticos, en donde el espacio público ni siquiera es concebido como parte del proyecto.

“El riesgo es que cuando la política pública se genera solamente desde el número cuantitativo no logra construir hábitat, y esta es una palabra que integra los demás elementos que una persona debe tener en el lugar en donde vive. En este sentido, no se trata solo del edificio individual sino de que el entorno urbano sea más equilibrado y armónico”, explica por su parte el arquitecto Alejandro Echeverri, director del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la EAFIT.

Para Echeverri, quien trabajó en la administración del ex alcalde Sergio Fajardo, primero como gerente de la Empresa de Desarrollo Urbano del Municipio de Medellín y luego como director de Proyectos Urbanos, la solución cosiste en que la vivienda social sea vista como la posibilidad de construir nuevos barrios con usos múltiples, en definitiva como una oportunidad para construir hábitat.

“Esto tiene que ver con que los edificios y la densidad de estos nuevos barrios sean adaptados a la calidad y al número de personas que viven allí. Un edificio debe poder dar la posibilidad de construir comercios. Lo ideal es que sean barrios ambientalmente sostenibles y equilibrados con el territorio”, complementa Echeverri.

Juan Manuel Peláez, por su parte, pone sobre la mesa otra temática y es la que tiene que ver con las características de las viviendas como tal. “Si bien los programas nacionales deben tener aspectos generales que pueden ser repetidos en todo el territorio, la condición especifica de lugares que contrastan con lo general es otro factor que debería estar siempre presente a la hora de decidir cuáles y cómo son las características de esa vivienda”, dice.  Para Peláez este es uno de los puntos que origina el problema de la poca calidad de la vivienda social en Colombia.

El déficit de políticas que apunten a la construcción de hábitat a través de la de vivienda social, sin embargo, parece ser una problemática general en la mayoría de ciudades latinoamericanas. “Los gobiernos están siendo exitosos solo en términos de número de viviendas. Hay pocos antecedentes de que estos grandes volúmenes habitacionales realmente logren las condiciones adecuadas para construir barrios sostenibles”, explica Echeverri.

La causa, como concluye Bonilla, reside en que “la mayoría de los países latinoamericanos han dejado el desarrollo de vivienda social en manos de la empresa privada y el estado sencillamente se ha limitado a entregar subsidios”.

*Publicado en la Revista Arquitecto, todos los derechos reservados a Proyectos Semana.

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