Blog de viajes caribeños

El océano se agota

Debido a los altos índices de sobrepesca, los científicos aseguran que de seguir con las tendencias actuales para 2048 la mayoría de los recursos pesqueros que actualmente consumimos habrán desaparecido de los océanos. Los más afectados: los tiburones, el atún rojo, los meros,  el camarón y la langosta, entre otros.

La magnitud de lo que estaba ocurriendo con los mares se hizo evidente en la primavera de 1992, cuando las poblaciones de bacalao desaparecieron de las aguas canadienses. Las pérdidas para los pescadores fueron incalculables, el ministro de pesca de Canadá se vio obligado a declarar la veda de bacalao hasta la primavera de 1994 y por primera vez el mundo se dio cuenta –con un ejemplo tangible– de que los recursos del mar no son inagotables.

Este hecho despertó el interés de los científicos sobre el real estado de los océanos. Así comenzaron una serie de investigaciones sobre la forma en la que se explotan estos recursos y el comportamiento de las poblaciones marinas a lo largo de los últimos años. Los resultados son escalofriantes.

“El declive en los ecosistemas marinos comenzó a presentarse desde 1988, todos los datos daban signos de que algo estaba cambiando en el océano, pero nosotros no lo supimos hasta el 2002”, asegura el periodista del Daily Telegraph, Charles Clover en su documental The End of the Line, coproducido por la Fundación Marviva.

Fue con el estudio realizado por los biólogos Ransom Myers, de la Universidad de Dalhousie (Canadá) y Boris Worm, de la Universidad de Kiel (Alemania) –quienes han dedicado más de 10 años a la recopilación de información oceánica y al análisis de 47 años de censos de peces predadores– que se evidenció que de seguir con las tendencias actuales de pesca y consumo el mar quedaría sin peces para el año 2048.

“La pesca industrial ha acabado en los últimos 50 años con el 90% de los grandes peces. Además, sólo quedan en los océanos el 10% de los atunes, tiburones, bacalaos, meros y peces espada. Si la tendencia no cambia, la actividad humana llevará esas especies a la extinción”, aseguraron los científicos a la revista Nature.

El estudio también concluye que el tamaño de los predadores (peces grandes como el tiburón o el atún)  se ha reducido a la mitad y en algunos casos a una quinta parte. Así mismo, advierten que la pesca industrial reduce en un 80% la población de una especie durante los primeros 15 años de su explotación.

El saqueo de los mares

“Estamos en guerra contra los peces y los atacamos con toda nuestra industria. La cuestión es que los avances tecnológicos son tales que ningún pez tiene la menor posibilidad de sobrevivir”, argumenta el reconocido biólogo francés Daniel Pauly en el documental. Y luego añade: “1.400 millones de anzuelos se tiran cada año al mar, sus cuerdas podrían rodear el planeta Tierra 550 veces”.

La pesca a escala industrial comenzó en la década de los 50 y desde entonces no ha cesado ni un solo día. El método más agresivo de los utilizados por los barcos pesqueros son las redes de arrastre que a su paso no sólo capturan cientos de peces, sino que también, como su mismo nombre lo intuye, arrasan con todo lo que se encuentra en las profundidades marinas, incluyendo los corales. Sumado a esto, la Fundación Marviva sostiene que las flotas pesqueras en el mundo son un 250% mayores de lo que pueden soportar sosteniblemente los mares y que sólo el 0,6% de los océanos del planeta está designado como protegido.

En el caso de Colombia el panorama no es muy distinto. Según la la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), en los últimos años se ha registrado una disminución de producción pesquera especialmente en especies como el camarón, tanto en las aguas del Pacífico como en las del Caribe; la langosta, en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina y el Caribe continental; el caracol pala en el Archipiélago de San Andrés y la piangua en el Pacífico. Otras especies como tiburones, meros, y chernas han sido señaladas como especies para las que se deben establecer medidas especiales para su administración.

Ordenar el sector pesquero de manera que se establezcan zonas especiales para la pesca y programas de protección de áreas especiales; regular las embarcaciones, los artes y métodos de pesca; definir cuotas para la captura de las principales especies de peces y un programa efectivo de control y vigilancia son algunas de las medidas que se pueden tomar al respecto. Sin embargo, la responsabilidad no solo recae en los grandes pesqueros industriales y sus prácticas invasivas con el medio ambiente, sino también en que los seres humanos cambiemos nuestros hábitos de consumo con el fin de evitar la sobrepesca de especies que en este momento ya se encuentran afectadas por la extracción. De nosotros depende salvar la vida marina.

*Publicado en la revista Carulla, todos los derechos reservados a Proyectos Semana.

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